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Fuiste Más Fuerte Que Yo

  • Marenid Vargas
  • 31 may 2017
  • 3 Min. de lectura

El profeta Jeremías hizo una expresión muy interesante y diría yo que una de las mas fuertes expresadas en las escrituras:

No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre” Jeremías se encontraba en una fuerte situación estaba luchando y debatiendo en su alma si continuaría hablando y proclamando la palabra del Señor. Pero en el versículo mas adelante dice: “no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente mentido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. (Jeremías 20:9)


Jeremías estaba pasando un período de su vida muy difícil. Habían venido persecuciones, azotes, encarcelamiento y humillación a su vida. Y lo mas tremendo de todo esto, es que no era por desobediencia, sino al contrario por obedecer total al llamado de Dios. A causa de todo esto, llegó el desaliento a su vida. El profeta llegó al punto de querer suspender su ministerio profético. ¿Alguna vez haz pasado por situaciones similares? Donde la pasión que tenías por las cosas de Dios se ha disminuido y ya no posees el fuego y el celo por servir al Señor de la misma manera que al principio. ¿Alguna vez te has desalentado? ¿Has pensado en darte por vencida? ¿Renunciar a tu llamado?


Hace dos años que mi familia y yo nos mudamos a Orlando, Florida. Dos años muy difíciles, llenos de sentimientos, dudas, frustraciones, y en especial para mi esposo. El tiene una condición en sus ojos llamada Stagardt Disease por la cual es diagnosticado legalmente ciego. En nuestros planes al llegar a Estados Unidos estaba el que mi esposo encontrará trabajo. ¡Esa era nuestra prioridad! Fuimos a cambiar su licencia de conducir y el no paso el examen de la vista y por esa razón su licencia quedó suspendida. Estábamos consciente de su condición pero, no pensábamos que hubiese incrementado tanto. El plan de que el buscara trabajo se había complicado pues, sin licencia iba a ser muy difícil que lo aceptaran en los trabajos que el había solicitado pues uno de los requisitos era tener licencia de conducir.


Preguntas inundaron su mente. ¿Cómo mi familia se va a sustentar? ¿Y, si me quedo totalmente ciego? ¿Qué tiempo exacto disfrutaré de lo que me queda de vista? ¿Seré una carga para mi esposa? Comenzó una lucha en su interior; su vida se inundo de tristeza, duda, frustración e inseguridad. Sentir que había llegado a este lugar con muchas expectativas para su familia, y todo venirse a bajo. No poder hacer nada y sentirse de manos cruzadas lo llevaron a una situación muy difícil.


Al igual que el profeta no por desobediencia estaba pasando estas cosas, al contrario como cabeza del hogar respondió a la voz de Dios y obedeció a su mandato. Pues llegamos a esta tierra por mandato de Dios y le fuimos obedientes. Pero, llegó el desaliento a su vida. Hasta que de sus labios salieron estas palabras: " Señor yo no puedo más, y jamas volveré a cantar”. Ya sus fuerzas se habían agotado, la tristeza y la frustración lo inundaron, su salud espiritual se había debilitado. Pero Dios en su infinito amor sabía que muy adentro de su corazón había un fuego que lo quemaba y ardía por adorarle.


Terminando el de decir esas palabras Dios, lo fue a buscar a mi casa. El Señor usó una amiga-hermana que amamos mucho y le dijo: ¡vístete que te voy a buscar! Para la sorpresa de mi esposo ella lo llevó a un ensayo y, ese mismo día que el había dicho que no volvería a cantar Dios lo llevó a ese lugar y lo hizo cantar. Tan pronto mi esposo comenzó adorar el nombre de mi Padre Celestial la presencia de Dios inundó esa casa y a través del Pastor, le recordó a mi esposo para lo que había sido llamado. Sus fuerzas fueron renovadas y su alma restaurada, alentada por el poder del Espíritu Santo. Mi esposo al fin del día no pudo, tenía fuego en sus huesos; tenía pasión de seguir adelante a pesar de las circunstancias que le venían a su vida.


Hoy tú y yo no podemos retroceder, no podemos abandonar el llamado de Dios en nuestras vidas. Por mas difícil que sea Dios, desea encender su pasión en nuestros corazones. Hay mucho más que hacer para Dios! Hoy mi esposo y yo cantamos una canción que el Señor me regalo antes que esta situación llegara a su vida y hoy es nuestra oración de cada día. ¡Hazla tuya también!

Te adoraré, mi vida entera te entregaré a ti Dios

¡Y yo no me cansaré de Proclamar tu dulce nombre Jesus!

Bendiciones,


Marenid Vargas


 
 
 

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