Me Perdí y Ni Cuenta Me Di
- Joydi Michelle
- 12 jul 2017
- 3 Min. de lectura

¿Pero cómo llegué aquí? ¡Ni cuenta me di! Esa es la pregunta que me hago cada vez que estoy manejando y llego a mi lugar de destino sin darme cuenta del camino. Cuando hemos creado una rutina nuestro cerebro deja de funcionar al momento de hacer ciertas cosas; es como si estuviéramos en piloto automático. En ocaciones caer en piloto automático puede ser muy peligroso y dañino. Recuerdo haber estado en ese estado hace un tiempo atrás. Automáticamente asistía fielmente con mi familia todos los domingos a la iglesia. Saludaba a ciertas personas, cantaba las alabanzas, escuchaba el mensaje, y evadía a ciertas personas y ciertas conversaciones para no tener que contestar ningún tipo de pregunta que pudiera delatar que había perdido el interés de asistir a la iglesia, y que asistía para que nadie me llamara a preguntarme qué no había había ido. Durante ese tiempo me desconecte completamente de Dios. Mi relación con Él era una lejana. En aquel entonces sentía que no lo escuchaba; no creía en sus promesas para mi vida; no le hablaba, y mi interior estaba exhausto por la frustración que sentía. Recuerdo todos los domingos maquillarme para ir a la iglesia, y era como ponerme una mascara aparentando estar bien para que nadie me preguntara. En mi corazón había una lucha, mi alma tenía sed, y estaba perdida dentro de la misma iglesia. ¡Me perdí y ni cuenta me di! ¿Cómo, cuando, dónde, y en qué momento ocurrió? En mi caso era un poco difícil poder abrir mi corazón, pues para aquel entonces pertenecía al grupo de líderes de la iglesia. ¿Con quién hablaba; a quién le podía abrir mi corazón? Cuando eres parte del cuerpo de líderes en una iglesia es muy difícil poder hablar con alguien de lo que esta ocurriendo en tu interior. No solo por la posición que puedas tener sino también porque la intención no es dañarle el corazón a nadie. En una ocasión hubo una persona que me dijo unas palabras que hasta el día de hoy me las recuerdo constantemente. Un buen amigo que no asistía a la misma iglesia me dijo: Joydi, reconoce tus tiempos. Al terminar la conversación, de una manera extraña las cosas poco a poco comenzaron a aclararse en mi interior, sentí paz. Fue ahí donde comencé a encontrar nuevamente el camino y en
mi vida el piloto automático fue apagado. Actitudes fueron transformándose, pensamientos alineándose y decisiones comenzaron a tomarse. Dios me dejo saber que por mucho tiempo había creído las mentiras de Satanás. Muchas veces pensamos que estar perdido es estar fuera de la iglesia. Y no nos percatamos que aún estando en la iglesia nos podemos perder sin darnos cuenta. Me perdi y ni Cuenta me di Lucas 22:31-32 Si entiendes que te has perdido en el camino toma acción. Habla con alguien que pueda ayudarte a retomar el camino. No te quedes ahogándote en la frustración y el coraje. Recuerda que Dios desea acercarse a ti y quiere que te acerques a Él; Él quiere ser tu Buen Pastor. Es vital mantenerse en la presencia de la Verdad de Dios y desechar toda mentira del enemigo. Recuerda que Satanás es padre de toda mentira, y usará todas sus mentiras y sus dardos para tratar de destruirte. Pero Dios es el Dios y Padre de la Verdad, y en Él no existe el hacerte daño. Dios desea ver que puedas desarrollar tu máximo potencial para Su gloria. Recuerda que nadie puede saciar tu sed como Jesús, ¡Él es tu Fuente de Vida! De no estar en esta situación, te animo a que ayudes a aquellas mujeres que perdieron su camino y hoy viven en piloto automático dentro de la iglesia. Buscando en el silencio a alguien que las ayude a retomar el camino. ¡Presta atención porque de seguro hay alguien! Hasta la próxima,
Joydi Michelle